CAPUTO, EL PRIMER CANCILLER DE LA DEMOCRACIA > JUN 22   

Hace algunos día fallecía Dante Caputo, un gran Canciller de la Democracia recuperada y Leandro Despouy escribía este artículo en su memoria.

Fortalecer nuestra imagen en el exterior y recuperar credibilidad como país, fueron causas decisivas para la fase de transición a la democracia iniciada en 1983. Esa fue la tarea principal del Canciller, que debía presentar el perfil de un gobierno nacido verdaderamente democrático en medio de tantas dictaduras. Quién podía creer entonces en el futuro venturoso de un gobierno en el Cono Sur infectado de gobiernos militares que se eternizaban: Paraguay, Chile, Uruguay, Brasil, Bolivia.

La Argentina traía un bagaje de experiencias traumáticas y vergonzantes, la dictadura argentina había superado por sangrienta a sus vecinas y practicado masivamente la desaparición forzada de personas. Además, las experiencias electorales anteriores no habían sido alentadoras, con gobiernos débiles que daban paso a gobiernos militares o a experiencias de violencia descarnada como las de la Triple A.
Fue en ese contexto hermético y desalentador que el mensaje democrático del 30 de octubre de 1983 tenía que abrirse camino. Es cierto que el discurso y las políticas de Raºl Alfonsín fueron tan convincentes que fascinaron al mundo. Pero fue una política internacional plena de iniciativas, severa, vigorosa y de alcance universal, la que dio al país un protagonismo que Dante Caputo supo gestionar con extraordinaria habilidad y talento.

El arreglo pacífico de controversias, el logro de la paz y la lucha por la vigencia universal de los derechos humanos fueron los ejes centrales de un protagonismo que cambió rápidamente la imagen del país en el mundo. Se produjeron la paz con Chile, el apoyo al Grupo de Contadora, se integró el Grupo de Río, se creó el Grupo de los Cinco para la Paz (México, Tanzania, Grecia, Suecia y Argentina) y se desarrolló una política de defensa de los derechos humanos en el mundo que incluyó en el país la ratificación del conjunto de convenios internacionales. Esa política nos puso en la vanguardia de un mundo que veía con asombro la gestación de una democracia en el territorio hostil que nos rodeaba. Fuimos los primeros en salir, demostrando que se podía regresar y consolidar un sistema democrático.

Pero la proyección internacional de Dante Caputo no habría de terminar allí. Abarcó actividades mºltiples en la ONU y la OEA y llegó a ser Representante Especial de sus secretarios generales. Tal fue el caso de las negociaciones de paz en Haití, cuando el presidente Jean Bertrand Aristide fue desplazado por la dictadura de Raºl Cedras. Esa experiencia, que también compartí como su adjunto y en la que debí desempeñarme en el terreno durante 1993 y 1994, abarcó el periodo más álgido de los enfrentamientos y el despliegue de esa dictadura.

El esfuerzo y los riesgos personales que pusimos en la experiencia haitiana, aunque se hicieron en el más alto nivel de la diplomacia mundial, nos marcaron y dejaron secuelas por largos años de nuestras vidas. La consigna fue siempre “entregar todo”, incluso más de lo posible. Así era Caputo, un eterno emprendedor y un luchador convencido, un hombre que privilegiaba las causas por sobre factores personales.

Claro que también tengo presente su nobleza y amabilidad y recuerdos intensos y estremecedores (palabra que utilizaba con frecuencia) y que se aplica mucho a lo que siento ahora, que debo despedirlo. Yo que soy su amigo no encuentro otra palabra que “gracias”, por haber sido el Canciller de la democracia.

Leandro Despouy fue Presidente de la Comisión de Derechos Humanos de las Naciones Unidas y Presidente de la Auditoría General de la Nación.
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INTENDENTE MIGUEL LUNGHI
JUVENTUD RADICAL COMITE NACIONAL
JUVENTUD RADICAL PROVINCIA DE BUENOS AIRES
MESA NACIONAL FRANJA MORADA
MUNICIPIO DE TANDIL
UCR COMITE NACIONAL